
Western Santo, el mayor punto crítico de biodiversidad de Vanuatu, enfrentó una intensa presión de empresas extranjeras de tala y minería que ofrecían dinero en efectivo a jefes y propietarios de tierras para explotar los bosques ancestrales. Las mujeres de Western Santo no tenían voz formal en la toma de decisiones locales, aunque eran fundamentales para sostener los sistemas alimentarios y proteger la biodiversidad. La COVID-19, la guerra en Ucrania (aumento en los costos del combustible) y el ciclón Harold agravaron la dependencia económica y aceleraron la explotación de recursos, poniendo en riesgo especies en peligro y territorios sagrados.
A finales de la década de 1990, una de estas empresas comenzó operaciones en Wunpuko-Hokua, en el noroeste de Santo (NW Santo). Su permanencia fue breve: los propietarios tradicionales de los recursos descubrieron que la empresa estaba talando ilegalmente mucho más allá de lo permitido por su licencia gubernamental. La operación no aportó ningún beneficio a las comunidades del NW Santo. En cambio, dejó un paisaje devastado, con daños aún visibles hoy.


Este episodio quedó grabado en la memoria local. Así que cuando surgieron nuevas propuestas de tala en el noreste de la isla, las mujeres de las comunidades de Western Santo decidieron que era momento de unirse y prohibir por completo las actividades de tala en toda la región
Entre ellas estaba Dona Bune, una intrépida joven de Kerepua, una comunidad costera de alrededor de 200 personas ubicada al pie del pico más alto de Vanuatu, el monte Tabwemasana. En el Vanuatu rural, las Mujeres Indígenas rara vez están presentes en la toma de decisiones públicas. Las reuniones comunitarias han estado tradicionalmente reservadas a los hombres.

Las Mujeres Indígenas sienten que son parte de la comunidad, pero cuando hay una reunión, es solo para los hombres. Solo los hombres tienen la oportunidad de hablar y ser escuchados. Las mujeres son ignoradas.
Como explica Jessica Tau,
de la comunidad
vecina de Elia.
La desigualdad de género sigue siendo un desafío persistente en muchas comunidades tradicionales de Vanuatu, donde las Mujeres Indígenas realizan la mayor parte del trabajo doméstico y económico, incluyendo la crianza de hijos e hijas, la producción de alimentos, el mantenimiento del hogar y la comercialización de bienes y artesanías. Sin embargo, a pesar de este rol esencial, rara vez son incluidas en la toma de decisiones, tanto dentro de sus familias como en los consejos comunitarios.
En este contexto, el apoyo financiero y técnico del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) a las mujeres de Western Santo fue crucial en proporcionar las herramientas necesarias para fortalecer su participación en los procesos de toma de decisiones, promoviendo mayor equidad y destacando su liderazgo en las comunidades. Este tipo de financiamiento es clave para combatir la desigualdad de género y garantizar que las voces de las Mujeres Indígenas sean escuchadas y respetadas.

Creo que la voz de nuestras mujeres es importante para el medio ambiente. Las mujeres son quienes traen nuevas generaciones al mundo. Nuestra tierra es como una madre, porque cuida nuestro entorno.
Jessica Tau expresa claramente esta conexión

Dona Bune ya había asistido durante varios años al Campamento Ambiental Juvenil y había dedicado tiempo como voluntaria en la red. “Cuando me seleccionaron como coordinadora de mujeres, ya tenía una comprensión sólida de los desafíos ambientales”, recuerda.
Pronto se convirtió en coordinadora del proyecto Santo Sunset Women Environment Network (SSWEN) y comenzó a liderar programas centrados en la protección ambiental y el empoderamiento de las mujeres. Aunque el SSWEN había hecho campaña contra la tala anteriormente, el renovado interés extranjero en los bosques de Western Santo dio nueva urgencia al tema. La red de Mujeres Indígenas dio un paso al frente para liderar la campaña.
Dona Bune describe esta movilización: “Lideré el esfuerzo para solicitar financiamiento del proyecto junto con otras mujeres. Las mujeres del equipo ejecutivo decidimos hacer una campaña fuerte contra la tala en cada comunidad y asegurarnos de que todas las personas supieran que debíamos detener la tala y la minería en nuestra área.”




Las personas de la región ya eran conscientes de los impactos destructivos de la tala, especialmente después de la devastación en Wunpuko-Hokua.
Como explica Dona, “Ha tenido un impacto serio en ellos; grandes áreas de su bosque han sido destruidas. Cuando llegan fuertes lluvias, provocan deslizamientos de tierra en el área, y el rico suelo forestal se erosiona y es arrastrado hacia el océano.”
Jessica Tau añade “Ahora, cuando llueve, el agua erosiona los costados de los arroyos, haciendo que se ensanchen y amenacen la aldea.”
Sin embargo, a pesar del daño visible, nunca había existido una respuesta coordinada. Las personas compartían sus preocupaciones, pero mayormente de manera aislada. Algunas aún veían la tala como una oportunidad económica.

Ella Bune señala cómo esto motivó a las mujeres:“Notamos que no había ninguna mujer que pudiera hablar en nombre de las demás en reuniones importantes. Nadie representaba a las mujeres ni compartía lo que querían lograr. Por eso decidimos unirnos, para ayudar a las mujeres a tener voz y plantear sus necesidades ante los hombres responsables en nuestra comunidad. Nuestro entorno es tan importante que decidimos no permitir la tala ni la minería en nuestra área."
Con esta determinación, las Mujeres Indígenas del SSWEN emprendieron una masiva campaña de sensibilización en 42 comunidades a lo largo de Western Santo. El transporte en la región es extremadamente difícil: la mayoría de las aldeas solo son accesibles por bote, mientras que otras requieren horas de caminata a través de una densa selva.. “En el suroeste de Santo, debemos caminar muchas horas para llegar a una comunidad e implementar una actividad,” recuerda Jessica Tau.
Dona Bune añade, “Realizamos tres rondas de campañas de sensibilización para asegurarnos de que todos comprendieran claramente la prohibición de la tala.” Aldea tras aldea, las integrantes del SSWEN reunieron comunidades enteras para explicar lo que estaba en juego: por qué el bosque era vital, qué se perdía cuando operaban las empresas madereras y por qué la acción colectiva era esencial.


Dona compartió su mensaje clave: “Es importante porque sabemos que el bosque sostiene nuestras vidas. El bosque nos da muchas cosas: oxígeno, leña, refugio y la madera que usamos para nuestras casas. Cuando tomamos del bosque, también debemos cuidarlo, así como él nos cuida a nosotros.”
Ella reforzó la visión a largo plazo: “Sé que si protegemos nuestro entorno, ayudaremos a muchas especies a recuperarse y regresar si han desaparecido. Salvaremos todas esas especies endémicas para las futuras generaciones.”
La campaña culminó en una gran cumbre que reunió a representantes de las 42 comunidades. Se reunieron en Wunpuko-Hokua, la misma aldea que había sufrido la tala pasada, para que todos pudieran ver el impacto de primera mano. “En la cumbre reunimos a todas las representantes mujeres de cada comunidad, así como a los jefes y representantes juveniles de los consejos de área”, recuerda Dona. “Organizamos un debate entre quienes apoyaban y quienes se oponían a la tala. Después de eso, todos los representantes coincidieron en que la amenaza era real. Luego firmamos un acuerdo para prohibir la tala en todos los consejos de área. Todos aceptamos firmar para prohibir la tala y asegurar que nunca volviera a suceder.”

La campaña fue un éxito extraordinario: representantes de las 42 comunidades de Western Santo firmaron una resolución que prohíbe la tala, la minería y la venta de tierras en toda la región.
Richard Rojo, vicepresidente del SSWEN, reflexiona sobre el resultado: “La campaña liderada por las mujeres fue poderosa. Ahora tenemos los recursos que hacen muy difícil que cualquier empresa maderera convenza a las personas de talar árboles en Western Santo, especialmente en las áreas de conservación.”
Ella Bune expresa el orgullo compartido: “Estaba feliz porque sabía que ayudaría a nuestro futuro y a nuestra comunidad. Los Pueblos Indígenas de Western Santo podrán disfrutar de una vida más fácil. Me sentí muy feliz y empoderada para continuar mi activismo.”
Más allá de la prohibición, ocurrió otra transformación. La campaña fue liderada por mujeres —mujeres que durante mucho tiempo habían sido privadas de voz en la vida pública— y su liderazgo llegó incluso a niveles gubernamentales.


Ella Bune expresa el orgullo compartido: “Estaba feliz porque sabía que ayudaría a nuestro futuro y a nuestra comunidad. Los Pueblos Indígenas de Western Santo podrán disfrutar de una vida más fácil. Me sentí muy feliz y empoderada para continuar mi activismo.”
Más allá de la prohibición, ocurrió otra transformación. La campaña fue liderada por mujeres —mujeres que durante mucho tiempo habían sido privadas de voz en la vida pública— y su liderazgo llegó incluso a niveles gubernamentales.

Nosotras, las mujeres de Western Santo, sentimos que finalmente pudimos hacer oír nuestra voz y llegar al nivel del gobierno. Esta resolución nos empoderó y sentimos que éramos capaces de lograrlo. Antes pensábamos que solo los hombres podían liderar estas cosas.
Jessica Tau describe este cambio
Con Mujeres Indígenas liderando actividades de sensibilización, surgieron espacios seguros donde pudieron hablar abiertamente y compartir sus preocupaciones. Líderes como Dona Bune se convirtieron en poderosos modelos a seguir.
“Trabajé duro y me di cuenta de que era importante alzar la voz y mostrar mi confianza para que otras mujeres indígenas se sintieran inspiradas y se unieran”, dice.
A través de esta campaña, y mediante programas que abordan la desigualdad de género, la Red de Mujeres por el Medio Ambiente Santo Sunset (SSWEN) ha transformado la forma en que las mujeres participan en la vida comunitaria. Las Mujeres Indígenas en West Santo ahora forman parte de la toma de decisiones en muchos niveles y tienen cada vez más confianza para expresar sus opiniones.
Ella Bune señala: “Las mujeres indígenas ahora forman parte de la toma de decisiones. Gracias a la capacitación, ya no tienen miedo ni vergüenza de hablar, y han ganado la confianza para dirigirse a otros consejos de gobierno locales.”
Richard Rojo añade: “Los jefes se dieron cuenta de que los hombres pueden hablar, pero las mujeres tienen el mismo poder para usar su voz.”

A lo largo del territorio de Western Santo, las mujeres reconocen el gran impacto del alcance del trabajo de SSWEN. Pues les garantiza un futuro más seguro, uno en el que el bosque permanece protegido y en el que las mujeres puedan ocupar el lugar que les corresponde en la construcción del rumbo de la comunidad.
Tenemos la confianza de que la próxima generación continuará y fortalecerá el conocimiento que hemos transmitido.
Jessica Tau habla en nombre de muchas
Las Mujeres Indígenas de Santo, a través de su dedicación, organización y valentía, demostraron que sus voces son esenciales en los procesos de toma de decisiones que afectan tanto a sus comunidades como a sus territorios. Al lograr una prohibición total de la tala en su región, no solo protegieron su entorno natural, sino que también consolidaron su papel como líderes y defensoras de la justicia ambiental y social.
Este logro refleja el poder transformador de las mujeres cuando se les brindan las herramientas y el espacio para liderar. A través de su valentía, las mujeres de West Santo han conseguido mucho más que una victoria en la defensa de sus recursos naturales; han reclamado su lugar en la historia como agentes clave del cambio social y ambiental. Ahora, más que nunca, las mujeres indígenas de Vanuatu, y las Mujeres Indígenas de todo el mundo, tienen un modelo a seguir: uno en el que el respeto por sus derechos y su participación en decisiones cruciales para su futuro no solo es posible, sino también esencial.






Los impactos de este movimiento son claros: las Mujeres Indígenas se convirtieron en líderes ambientales, formando una nueva generación de guardabosques capacitadas que median con empresas madereras, monitorean actividades ilegales y defienden la conservación. Su autoridad y confianza crecieron, desafiando normas de género e inspirando a mujeres jóvenes a liderar. Económicamente, surgieron nuevos emprendimientos sostenibles que redujeron la dependencia de industrias destructivas, generando ingresos locales y reforzando la protección ambiental. El Santo Sunset Women Environment Network (SSWEN) evolucionó hasta convertirse en una voz reconocida del liderazgo ambiental de las Mujeres Indígenas en Vanuatu. El respaldo público de los jefes a la Resolución de Prohibición de Tala marcó un cambio en la gobernanza local, integrando las voces de las Mujeres Indígenas en las estructuras de autoridad tradicional. Este proyecto inspiró a otras ONG y agencias gubernamentales a colaborar con lideresas indígenas en resiliencia ante desastres y gobernanza ambiental. El modelo del SSWEN demuestra que cuando las Mujeres Indígenas lideran, tanto la protección ambiental como la resiliencia comunitaria se fortalecen.
Este hito representa un avance significativo en la lucha por los derechos de las Mujeres Indígenas y reafirma que su liderazgo no solo es válido, sino necesario para construir un mundo más justo y equilibrado. Las comunidades de Western Santo han demostrado al mundo que cuando las Mujeres Indígenas se unen por un propósito común, no hay barreras que no puedan superar. Su ejemplo es una inspiración para todas las Mujeres Indígenas del mundo que luchan por la defensa de sus derechos y la protección de sus territorios, demostrando que su fuerza y determinación pueden conducir a cambios concretos y sostenibles para las generaciones futuras.






