
En este contexto, el apoyo flexible y directo de FIMI se vuelve esencial. Al invertir en las organizaciones lideradas por Mujeres Indígenas, FIMI fortalece las estructuras comunitarias, protege la dignidad de las Mujeres Indígenas y les permite reclamar sus derechos individuales y colectivos. Este apoyo también acerca la CEDAW y la Recomendación General 39 (RG39) a las bases comunitarias, ofreciendo un marco reconocido y vinculante para nombrar la discriminación que viven y exigir rendición de cuentas al Estado
La RG39 desempeña un papel transformador, ya que valida las experiencias específicas de las Mujeres y Niñas Indígenas —incluidas aquellas con discapacidad— y ofrece a las comunidades un lenguaje claro para describir lo que han soportado durante mucho tiempo.

En este contexto más amplio, la Dra. Pratima Gurung, académica indígena y defensora de los derechos de las personas con discapacidad, cofundó la Asociación Nacional de Mujeres Indígenas con Discapacidad de Nepal (NIDWAN). Como organización de base arraigada en la experiencia vivida y que cuenta con la confianza de las comunidades, NIDWAN impulsa los derechos de las MID con valentía y claridad. Gracias a este liderazgo, FIMI trabaja estrechamente con NIDWAN para fortalecer capacidades locales y promover la implementación de la RG39 en todo Nepal.




En Nepal, la casta y el género trazan fronteras invisibles mucho antes de que una niña aprenda a hablar. Estas fronteras determinan quién puede caminar libremente, quién debe bajar la mirada y a quién se le recuerda —a diario— que la dignidad es un privilegio reservado para unas pocas. En una sociedad marcada por una profunda religiosidad y bajos niveles de alfabetización, la discapacidad no solo se malinterpreta; se teme, se silencia y se oculta. Para las MID, estas fuerzas colisionan como piedras pesadas, formando capas de exclusión que comienzan en el hogar y las acompañan en cada espacio público.
Las fundadoras de NIDWAN conocen este mundo no desde la teoría, sino desde la memoria..
NIDWAN definió sus metas y su visión no solo con objetivos generales, sino también desde nuestras propias experiencias vividas.
afirma Jamuna Tamang —miembro fundadora y actual presidenta de NIDWAN—
Su experiencia —dolorosa, silenciada, a veces sobrevivida contra toda adversidad— se convirtió en la columna vertebral de una organización decidida a confrontar una realidad que pocas personas querían nombrar. Y en este camino, el apoyo de FIMI llegó no como caridad, sino como reconocimiento: un compromiso para amplificar una lucha ya en marcha, colocando recursos allí donde el coraje precedía desde hace tiempo al financiamiento.
Cuando era niña en una escuela de educación especial, Jamuna vio cómo su discapacidad definía los límites que le imponían. Sin embargo, fue su identidad indígena —silenciosa pero firme— la que estrechó aún más esos límites, cerrando puertas que se abrían fácilmente para niñas y niños de castas privilegiadas.

En todo el país, Pratima Gurung enfrentó barreras similares. Incluso como activista, encontró foros de mujeres y de personas con discapacidad que no estaban dispuestos a hablar con honestidad de interseccionalidad. “Reflexionamos sobre dos cosas”, dice. “¿Qué nos han enseñado nuestras experiencias vividas? ¿Y cómo podemos unir nuestras voces colectivamente? Así comenzamos desde la experiencia individual y la investigación hacia una voz colectiva e institucional”
Al recorrer aldeas y refugios temporales, NIDWAN se enfrentó con una verdad ineludible: las discapacidades físicas y mentales hacían a las niñas Indígenas vulnerables a conductas abusivas, pero era su identidad indígena la que a menudo se utilizaba como arma para justificar la violencia ejercida contra ellas.
La situación de las MID en Nepal es realmente terrible. En zonas remotas del país, las MID son atadas dentro de sus hogares… El abuso sexual es generalizado. A algunas incluso les han dicho que merecen ser violadas porque pertenecen a una casta indígena considerada inferior.
Jamuna nombra la violencia sin titubeos


Cuando una sociedad trata la violencia como destino, la conciencia se convierte en un acto político.
NIDWAN comenzó a construir espacios de conversación crítica mucho antes de que la palabra “interseccionalidad” se volviera común en Nepal. Transformaron los temores comunitarios en demandas de derechos humanos y ayudaron a las familias a comprender que sus hijas tenían derecho a beneficios estatales que nunca habían recibido.
Fue en este contexto urgente que la CEDAW y la RG39 llegaron —no como documentos internacionales distantes, sino como herramientas con el poder de nombrar lo que se había soportado en silencio. Y fue el financiamiento estratégico de FIMI el que permitió a NIDWAN traer estos instrumentos del mundo de las expertas y expertos para ponerlos en manos de las mujeres que más los necesitaban.
Antes de la CEDAW, no sabíamos que existía un acuerdo internacional que defendía nuestros derechos. Ahora sabemos que somos parte de un movimiento más amplio.
Recuerda Ratna Magar –investigadora y miembro del equipo de NIDWAN–

NIDWAN tradujo ese movimiento en algo accesible: braille, nepalí simplificado, formatos audiovisuales con lengua de señas. La RG39 se convirtió en evidencia —vinculante e innegable— fortaleciendo la confianza en la información y dando a las comunidades el vocabulario para describir lo que durante mucho tiempo había sido invisibilizado.
Pero la verdadera transformación comenzó cuando NIDWAN se enfocó no sólo en la sensibilización, sino en el liderazgo —un esfuerzo posible y sostenible gracias a la inversión continua de FIMI en el trabajo liderado por Mujeres Indígenas. “Cuando establecimos NIDWAN”, dice Jamuna, “queríamos formar a una nueva generación de MID para que la discriminación que nosotras vivimos no se repitiera”.

Ratna Rana llevó ese mandato a distritos remotos, cargando historias, metáforas y paciencia.
“Para explicar leyes nacionales e internacionales como la CEDAW,” dice, “utilicé el ejemplo de la familia de origen y la familia conyugal. Todas pueden identificarse.”
Para mujeres como Prathama Shrestha, del equipo de NIDWAN, los talleres no fueron solo capacitaciones —fueron un renacimiento.

Al principio, ni siquiera podía presentarme. Ahora puedo hablar con líderes locales, dar discursos y mantenerme firme.
Prathama
Shrestha
Y aunque Nepal aún tiene un largo camino por recorrer para garantizar dignidad e igualdad para las MID, el impacto de NIDWAN en la última década es innegable. Han impulsado una conversación nacional profunda sobre interseccionalidad, ayudando a las MID a reconocer sus derechos, su voz y su poder para ocupar el espacio público.

“Logramos que las personas comprendieran las barreras que enfrentan las MID”, reflexiona una integrante del equipo, “y esa comprensión es un gran logro. Las MID que antes eran rechazadas están comenzando a salir de sus hogares, y eso es un gran impacto”
Esta transformación también ha sido fortalecida por el papel de FIMI como aliada global, asegurando que el trabajo de NIDWAN no sea aislado ni frágil. Al invertir en liderazgo indígena, FIMI ha garantizado la continuidad de las capacitaciones, la creación de espacios seguros de aprendizaje y el surgimiento de nuevas organizaciones de base inspiradas en su ejemplo.
La presencia de MID como líderes transformó lo que las comunidades creían posible. “Las personas se sorprendieron gratamente de que fuéramos Indígenas y con discapacidad como ellas,” dice Tara. “Cambió su idea de lo que una persona indígena puede y no puede hacer.”
Pero quizás el mayor legado del trabajo de NIDWAN —fortalecido y sostenido por la alianza con FIMI— es la hermandad que ha emergido: una red de MID que se sostienen mutuamente, comparten el dolor sin vergüenza y celebran el coraje sin vacilaciones.“Las participantes comparten su dolor conmigo,” dice Sangita ,del equipo de NIDWAN. “Antes pensaba que estaba sola. Escuchar las historias de otras me dio un sentido de comunidad.”

Eso es lo que el taller sobre la RG39 —implementado por NIDWAN y financiado por FIMI— hizo posible: no solo conocimiento, sino reconocimiento. No solo liderazgo, sino pertenencia. No solo derechos, sino la certeza colectiva de que la dignidad no es un privilegio: les pertenece.
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